¿Quién es Lula, el líder de la izquierda que selló un cuarto mandato en Brasil?
CAFÉ DIRIO, SANTO DOMINGO.- El pueblo brasileño volvió a confiar el país por cuarta vez a Luiz Inácio “Lula” da Silva. De obrero metalúrgico a la cima del Palacio del Planalto, sede oficial del poder ejecutivo del Gobierno Federal de Brasil, repasamos la vida, la cárcel y la resurrección política del histórico dirigente del PT, tras consolidarse hoy una vez más en las urnas.
A sus 80 años, Luiz Inácio Lula da Silva volvió a marcar historia en la política de la región. El actual mandatario y líder absoluto del Partido de los Trabajadores (PT) conquistó su reelección y aseguró un cuarto mandato presidencial al frente de la mayor potencia económica de América del Sur.
Con una trayectoria marcada por la lucha sindical, triunfos, derrotas dolorosas, condenas judiciales y un retorno triunfal desde prisión, la figura del líder brasileño se consolida como una de las más gravitantes del siglo XXI.
Nacido en la extrema pobreza de Caetés, un remoto municipio del estado de Pernambuco en el noreste brasileño, Lula es el séptimo de ocho hermanos. A los siete años encaró junto a su familia el clásico éxodo del campo a la ciudad para asentarse en las afueras de São Paulo.
penas a los quince años completó un curso técnico para convertirse en tornero mecánico, un oficio que no solo le dio el sustento diario, sino que se transformó en la fragua donde templó su liderazgo obrero durante las históricas huelgas del cordón industrial de São Bernardo do Campo en plena dictadura militar.
La construcción del PT y el largo camino hacia la cima del poder
Ese arrastre popular cosechado en los portones de las fábricas lo llevó a fundar, en 1980, el Partido de los Trabajadores (PT), una plataforma que unió a sindicalistas, intelectuales de izquierda y movimientos sociales.
En 1986 fue electo diputado federal de manera aluvional y participó activamente en la redacción de la Asamblea Nacional Constituyente de 1987. Sin embargo, su camino hacia el Palacio del Planalto no estuvo exento de tropiezos y perseverancia a prueba de todo. Lula persiguió la presidencia por primera vez en 1989, cayendo en balotaje ante Fernando Collor de Mello, y volvió a tropezar en primera vuelta en 1994 y 1998 frente a Fernando Henrique Cardoso.
La consagración definitiva le llegó en 2002, cuando venció a José Serra en segunda vuelta y asumió su primer mandato, transformándose en el primer obrero en gobernar el Brasil.
Impulsado por un boom de las comodidades y programas sociales emblemáticos como Bolsa Família, Lula cerró su segundo periodo con niveles récords de aprobación y logró catapultar al poder a su sucesora, Dilma Rousseff, en 2010.
De la cárcel de Curitiba a la resurrección en las urnas
El capítulo más turbulento y dramático en la vida del líder del PT arrancó en 2018, cuando fue arrestado tras ser condenado por corrupción pasiva y lavado de dinero en el marco de la mediática causa de la Operación Lava Jato. Aquel mismo año, el Tribunal Superior Electoral (TSE) le impidió competir en las elecciones amparado en la Ley de Antecedentes Limpios.
Durante 580 días, Lula permaneció recluido en la sede de la Policía Federal en Curitiba, sufriendo una segunda condena en 2019 por el caso del rancho de Atibaia, mientras la derecha brasileña celebraba lo que parecía el entierro definitivo del “lulismo”.
Sin embargo, el tablero dio un vuelco copernicano en abril de 2021, cuando el Supremo Tribunal Federal (STF) anuló todas sus condenas al constatar irregularidades procesales y falta de jurisdicción, devolviéndole de un plumazo la totalidad de sus derechos políticos.
Fortalecido por el fallo, encabezó una amplia coalición democrática en 2022 para derrotar en un ajustado balotaje a Jair Bolsonaro. Hoy, tras validar su gestión mediante una nueva victoria en las urnas, el histórico tornero demuestra que su figura trasciende coyunturas, consolidándose como el timonel indiscutible del Brasil contemporáneo.
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