
CAFÉ DIARIO, NORUEGA.- Cuando se habla de los vikingos, es común pensar en navegantes, guerreros y exploradores que recorrieron Europa y llegaron incluso a Groenlandia y América. Sin embargo, Noruega también es conocida por otra razón mucho menos épica: una afección médica que durante años ha sido apodada la “enfermedad del vikingo” debido a su alta incidencia entre la población escandinava.
Su nombre científico es enfermedad de Dupuytren, un trastorno benigno y crónico que afecta la palma de la mano y que, con el paso del tiempo, puede impedir que una persona extienda completamente algunos dedos.
¿Qué es la enfermedad del vikingo?
La enfermedad de Dupuytren se produce cuando la fascia palmar, un tejido fibroso ubicado debajo de la piel que sostiene músculos, nervios y vasos sanguíneos, comienza a engrosarse y endurecerse.
A medida que la enfermedad avanza, se forman nódulos y cordones de tejido que tiran lentamente de los dedos hacia la palma de la mano. Los más afectados suelen ser el anular y el meñique, aunque también puede comprometer otros dedos.

Aunque generalmente no provoca dolor, sí puede dificultar actividades cotidianas como escribir, utilizar un teclado, ponerse un guante, sujetar objetos, estrechar una mano o apoyar completamente la palma sobre una superficie.
¿Por qué se conoce como la enfermedad del vikingo?
El apodo surgió porque la enfermedad es especialmente frecuente en los países del norte de Europa, donde habitaron los pueblos vikingos.
En Noruega, por ejemplo, hasta tres de cada diez hombres mayores de 60 años desarrollan esta afección, una proporción considerablemente superior a la observada en otras regiones del mundo. También presenta una elevada incidencia en personas con ascendencia escandinava o normanda, mientras que es mucho menos común entre poblaciones africanas.
Además del componente hereditario, otros factores aumentan el riesgo de padecer la enfermedad, entre ellos la edad, el sexo masculino, la diabetes y el consumo de alcohol.
¿Qué descubrieron los científicos?
En 2023, investigadores del Instituto Karolinska, de Suecia, y del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, de Alemania, analizaron información genética de casi 654.000 personas procedentes de biobancos de Europa y Estados Unidos, incluidos más de 7.800 pacientes con enfermedad de Dupuytren.
El estudio identificó 61 variantes genéticas relacionadas con el trastorno. De ellas, tres fueron heredadas de los neandertales, y dos figuran entre los factores genéticos de mayor riesgo detectados hasta ahora.
Según los investigadores, estas variantes pueden aumentar significativamente la probabilidad de desarrollar la enfermedad y ayudan a explicar por qué es más frecuente en determinadas poblaciones.
¿Los neandertales son los responsables?
Pese al hallazgo, los científicos piden cautela. El genetista Hugo Zeberg, uno de los autores del estudio, explicó que no debe exagerarse la relación entre los neandertales y los vikingos, ya que las variantes genéticas identificadas no eran especialmente frecuentes entre estos últimos.
Los expertos subrayan que todavía se desconoce el mecanismo exacto mediante el cual estas variantes desencadenan la enfermedad. Sin embargo, identificaron que uno de los genes implicados, denominado EPDR1, podría convertirse en un objetivo para futuras investigaciones y el desarrollo de nuevos tratamientos.
Un legado que aún permanece
Los neandertales desaparecieron hace aproximadamente 40.000 años, pero antes de extinguirse se cruzaron con los humanos modernos. Como resultado, las personas con ascendencia fuera de África conservan entre el 1 % y el 2 % de ADN neandertal en su genoma.
Para los investigadores, la enfermedad de Dupuytren constituye un ejemplo de cómo ese antiguo legado genético continúa influyendo en la salud humana miles de años después y abre nuevas líneas de investigación sobre el papel que desempeñan los genes heredados de especies humanas ya extintas en el desarrollo de enfermedades actuales.



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