
Las lagañas son una secreción ocular que se forma de manera natural mientras las personas duermen. Aunque suelen pasar desapercibidas, una producción excesiva puede generar preocupación y, en algunos casos, ser señal de una afección que requiere atención médica.
Especialistas explican que las lagañas están compuestas por una mezcla de lágrimas, mucosidad, células muertas y otras partículas que el ojo elimina durante el descanso. Al permanecer los ojos cerrados durante varias horas, estos residuos se acumulan en las comisuras y se hacen visibles al despertar.
Sin embargo, cuando la cantidad de lagañas aumenta considerablemente o cambia de color, podría estar relacionada con alergias, infecciones oculares, resequedad en los ojos o inflamación de los párpados.
Los expertos recomiendan prestar atención a síntomas como enrojecimiento, picazón, dolor, sensibilidad a la luz o secreciones amarillas y verdosas, ya que podrían indicar la presencia de conjuntivitis u otras afecciones que requieren evaluación médica.
Mantener una adecuada higiene ocular, evitar tocarse los ojos con las manos sucias y acudir a un especialista ante cualquier anomalía son algunas de las medidas recomendadas para preservar la salud visual.

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