
CAFÉ DIARIO, CHINA. – Enclavada entre montañas y con apenas 137 habitantes, la aldea de Minzhu –cuyo nombre significa “democracia” en mandarín– vivió durante décadas prácticamente desconectada del mundo exterior. Todo cambió en 2012, cuando la construcción de una carretera extrema abrió a sus pobladores las puertas a servicios básicos como mercados, hospitales y escuelas.
La vía, conocida como Lingpaishi Zigzag Road, mide apenas 453 metros, pero en ese corto tramo logra salvar un desnivel de más del 40%. Con 18 curvas de horquilla tan cerradas que obligan a los conductores a maniobrar, el trazado se ha convertido en viral en redes sociales y en un atractivo para viajeros curiosos que llegan a Chongqing para fotografiar lo que parece una maqueta imposible.
Antes de su construcción, los vecinos de Minzhu debían trepar senderos embarrados y resbaladizos para desplazarse, lo que dificultaba desde la atención médica hasta la educación de los niños. La apertura de la carretera significó, para muchos, “la llave a una vida mejor”.
En 2019, la vía fue reforzada con hormigón para reducir riesgos y aumentar su durabilidad. Aun así, sigue siendo un camino delicado: de un solo carril, sin guardarraíles y prohibido para autobuses o camiones. Su uso es principalmente local, aunque cada vez más visitantes llegan atraídos por su espectacular trazado. Además de conectar a la comunidad con el resto del mundo, también ha aportado un pequeño impulso económico a través del turismo.
Una obra de ingeniería extrema
La construcción de la Lingpaishi Zigzag Road supuso una inversión cercana al millón de dólares. Su pendiente alcanza hasta el 43 % en algunos puntos, lo que la convierte en un desafío tanto para ingenieros como para conductores.
El carácter extremo de esta carretera ha llevado a compararla con otra famosa ruta de montaña de la región de Chongqing: la carretera de la Segunda Guerra Mundial que acumula 24 curvas cerradas en una ladera abrupta. Conocida como “la pesadilla de los conductores”, hoy apenas se usa y sobrevive como recuerdo histórico.
En cambio, la carretera de Minzhu se mantiene viva, no solo como un símbolo de superación y de lucha contra el aislamiento, sino también como ejemplo de cómo la ingeniería puede transformar el destino de una comunidad remota.

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