
Washington.- Un grupo de activistas y figuras conservadoras partidarias de ampliar las deportaciones en Estados Unidos celebró esta semana un evento a bordo de un yate en el río Potomac, en Washington, para promover su agenda migratoria y presionar al Gobierno del presidente Donald Trump para cumplir sus promesas de expulsiones masivas, de acuerdo con el medio especializado Politico.
La Coalición por la Deportación Masiva reunió a unos 200 asistentes en el barco, entre ellos antiguos funcionarios del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), exmiembros del Congreso y representantes de organizaciones conservadoras, en un acto organizado por el abogado Mike Howell, líder del Proyecto de Supervisión, de acuerdo con la investigación de Politico.
El grupo busca que la Administración Trump avance hacia su objetivo de deportar a más de un millón de personas al año y sostiene que el presidente debe mantener su promesa de campaña de ejecutar "la mayor operación de deportación interna en la historia de Estados Unidos".
Durante el evento, Howell criticó a sectores republicanos que han pedido limitar las deportaciones a inmigrantes considerados "los peores de los peores" tras las controversias generadas por algunos operativos migratorios.
Entre los asistentes estuvieron el excongresista republicano Steve King, el exdirector adjunto del ICE en Nueva York Scott Mechkowski y representantes de grupos conservadores como la Fundación Heritage y el Instituto Claremont.
La reunión se produjo mientras la Administración Trump enfrenta presiones internas sobre el alcance de su política migratoria.
Esta particular reunión surge en medio de nuevas tensiones sobre el manejo de la política migratoria por parte del Departamento de Seguridad Nacional, luego de que en las últimas dos semanas el mexicano Lorenzo Salgado y el colombiano Johan Durán murieran a tiros por parte de agentes del ICE en Texas y Maine, respectivamente.
Este viernes, la Administración Trump decidió rechazar cartas del embajador mexicano en la capital estadounidense relacionadas al actuar del personal migratorio en su territorio soberano.
Trump regresó a la Casa Blanca en 2025 con la promesa de ejecutar "la mayor operación de deportación interna en la historia de Estados Unidos" y desde entonces, su Gobierno asegura haber deportado a más de 600.000 personas, mientras datos independientes estiman una cifra menor y señalan que el ritmo aún está lejos del objetivo de un millón de deportaciones anuales, defendido por sus sectores más duros.

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