
CAFÉ DIARIO, SANTO DOMINGO. – Todo comenzó el día en que Federico Rivas (nombre ficticio) entregó su tarjeta de crédito a un empleado en una estación de combustibles de la avenida Independencia, en Santo Domingo. Aunque solía procesar el pago por su cuenta, esa vez rompió la rutina. El cobro se realizó sin inconvenientes, pero algo le generó sospechas.
Dos días después, recibió una notificación de un intento de compra en una tienda virtual desconocida. De inmediato, canceló la tarjeta, lo que detuvo las transacciones, pero no los intentos de fraude. Durante las semanas siguientes, su correo electrónico se llenó de alertas de compras rechazadas en comercios de Estados Unidos, Brasil y República Dominicana. Las cantidades variaban desde 1 dólar hasta 165 dólares.
Redes clandestinas y la venta de información bancaria
Intrigado por la rapidez con la que su información bancaria se había filtrado, Rivas decidió investigar. En Telegram descubrió grupos como "SHIPEROS-MUNDIALES" y "TARJETAS DE CRÉDITO LIVE FRESH", donde se comercializan datos de tarjetas de crédito. En estos espacios se ofrecen listas con los primeros dígitos visibles, montos disponibles y clasificación por tipo, como Visa o Mastercard.
Publicaciones destacaban tarjetas con doce números visibles y los últimos cuatro en "XXXX", junto a mensajes como: "$5,375,430 disponibles". Además, se vendían "BIN" (Bank Identification Numbers) utilizados para generar tarjetas virtuales con fines fraudulentos, así como servicios de pago con tarjetas clonadas a cambio de criptomonedas.
Entre los anuncios, una oferta llamó su atención por su tono directo: "Si tú tienes tú CC de USA o de el patio y te quieres buscar pal de peso, tírame". Esto indicaba que algunos tarjetahabientes estarían dispuestos a participar en esquemas de fraude con sus propias tarjetas.
Rivas documentó los intentos de fraude en su contra, evidenciando cómo sus datos fueron rápidamente distribuidos en estas redes. A pesar de haber cancelado la tarjeta, un mes después continuó recibiendo notificaciones de intentos de uso indebido.
"Shiperos": una red de ciberdelincuencia organizada
En República Dominicana, el término "shiperos" describe a quienes trafican con datos de tarjetas y realizan compras fraudulentas. Lejos de ser casos aislados, forman parte de una estructura organizada con conexiones internacionales.
La clonación de tarjetas está penalizada por la Ley sobre Crímenes y Delitos de Alta Tecnología (Ley 53-07). La Procuraduría General de la República cuenta con una unidad especializada en delitos electrónicos, y la Policía Nacional ha realizado operativos contra estas prácticas. Sin embargo, los grupos en Telegram continúan operando con aparente normalidad.
Medidas para la protección financiera
Ante este contexto, la Superintendencia de Bancos ha emitido la circular SB: CSB-REG-202300014, estableciendo lineamientos para que las entidades financieras y sociedades de información crediticia garanticen el derecho de los usuarios a actualizar, corregir o eliminar información inexacta.
A través de la plataforma ProUsuario, la institución promueve medidas de seguridad financiera, tales como:
- No compartir información de tarjetas.
- Evitar enlaces sospechosos.
- Usar contraseñas seguras.
- Vigilar la tarjeta al momento del pago.
- Conservar los comprobantes de transacciones.
A pesar de estos esfuerzos, la persistencia de estos grupos en redes digitales sugiere que se necesitan estrategias más visibles y articuladas, que involucren tanto a las autoridades como a la ciudadanía para combatir eficazmente estos delitos.



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