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Editorial

El peso en jaque: cuando el dólar sube, el bolsillo tiembla

CAFÉ DIARIO, SANTO DOMINGO.- Por años, la República Dominicana ha presumido de una economía estable, una moneda fuerte en comparación con sus pares regionales y un Banco Central que ha sabido maniobrar con habilidad en entornos externos complejos. Sin embargo, los primeros meses del 2025 nos presentan una realidad que —aunque silenciosa— podría convertirse en tormenta: la presión acumulada por los vencimientos de deuda externa podría empujar el tipo de cambio por encima de RD$75 por dólar antes de que finalice el 2028, si no se toman medidas estructurales inmediatas.

El ritmo de depreciación ya es preocupante
Al 1 de enero de 2025, el dólar se cotizaba en RD$60.89. Para el 31 de marzo, ya rondaba los RD$63.23, lo que implica una depreciación de RD$2.34 en apenas 90 días. Si ese ritmo se mantiene —y el Banco Central no interviene para frenarlo—, el tipo de cambio podría cerrar el año en aproximadamente RD$70.38 por dólar. Esto representa una depreciación de casi 16% en doce meses, un nivel que no veíamos desde tiempos de crisis.
Esta no es una predicción basada en pánico ni en especulación: es un ejercicio matemático sencillo basado en lo que ya está ocurriendo. La depreciación es real, el mercado lo refleja día a día, y los fundamentos que la alimentan son igual de sólidos como preocupantes.
La deuda que se acumula… y que hay que pagar
Entre 2024 y 2028, el Estado dominicano enfrenta vencimientos de deuda pública externa que suman aproximadamente US$10,172 millones. Si decidiera cubrir esos compromisos exclusivamente con reservas internacionales —estimadas en US$14,000 millones—, agotaría más del 70% del colchón disponible en cinco años.
La presión no es homogénea. En 2026 y 2028, por ejemplo, los vencimientos son particularmente altos: más de US$2,600 millones en 2026 y cerca de US$2,100 millones en 2028. Esto ocurre en un contexto donde las entradas de divisas, aunque altas (más de US$43,000 millones en 2024), no crecen al ritmo necesario para compensar simultáneamente los pagos de deuda, las importaciones, la salida de capitales y la defensa del tipo de cambio.
Tres escenarios, tres tipos de país
La proyección presentada evalúa tres escenarios posibles para cubrir esos vencimientos:
1.Cobertura total con reservas: llevaría el tipo de cambio a RD$75.75 por dólar en 2028.
2.Cobertura parcial (50%): lo situaría en RD$73.06.
3.Cobertura mínima (25%): cerraría en RD$71.72.
En todos los casos, el mensaje es claro: si no se reestructura, refinancia o sustituye parte de esa deuda, el mercado cambiará la cotización del dólar por nosotros. Y lo hará sin piedad.
¿Por qué importa todo esto?
Un tipo de cambio de RD$75 por dólar afectaría profundamente a las familias dominicanas. Incrementaría el precio de los combustibles, los alimentos importados, los medicamentos, los insumos agrícolas e industriales. También encarecería el servicio de la deuda externa (intereses y amortizaciones) y podría empujar al alza las tasas internas, afectando el crédito y la inversión.
En resumen: una depreciación acelerada es inflación importada. Y si no se contiene, se convierte en un ciclo difícil de romper.
¿Qué hacer entonces?
Aquí algunas propuestas concretas para mitigar esta tendencia antes de que se vuelva inmanejable:
Refinanciar con inteligencia: No todo debe pagarse de golpe. Se deben renegociar plazos, tasas y condiciones, especialmente con organismos multilaterales, que ofrecen mejores condiciones que los mercados privados.
Evitar el sobreendeudamiento interno: Sustituir deuda externa por interna a tasas más altas solo traslada el problema a otra cuenta del mismo balance nacional.
Aumentar la entrada neta de divisas: Esto incluye promover más turismo, más exportaciones no tradicionales, mejorar la captación de remesas a través de canales formales, y atraer inversión extranjera directa con incentivos ligados a sectores estratégicos.
Revisar el gasto público con lupa: Hay que priorizar el gasto orientado al crecimiento, reducir el gasto improductivo y aumentar la eficiencia del gasto social. No hay margen para despilfarros.
Crear un fondo de estabilización cambiaria: Con aportes extraordinarios en años buenos, que sirva de defensa cuando haya presión sobre el peso.
Comunicación clara y transparente del Gobierno: La incertidumbre se paga con depreciación. Un plan fiscal y cambiario bien comunicado reduce la especulación.
La situación no es aún una crisis. Pero la trayectoria apunta hacia una tormenta predecible si no se corrige el rumbo. Proyectar un tipo de cambio de RD$70 o más no es alarmismo: es actuar con responsabilidad y anticipación.
Ignorar esta señal sería repetir errores del pasado. Aún estamos a tiempo de evitarlo. Pero como suele ocurrir con la política económica, el tiempo no es un lujo: es un recurso finito.
¿Y usted? ¿Está preparado para pagar RD$75 por cada dólar?

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