
La celebración del Mundial de fútbol 2026 en México no logró frenar el retroceso del mercado laboral, luego de que el país registrara una caída de 320 mil empleos en junio frente al mes anterior, según datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
De acuerdo con el informe, la población ocupada disminuyó hasta 60,09 millones de personas, mientras que la población desempleada aumentó en 78 mil trabajadores, alcanzando los 1,79 millones. La tasa de desempleo desestacionalizada pasó de 2,73 % a 2,80 %, su nivel más alto desde julio de 2023.
El retroceso también se reflejó en la participación económica, que bajó de 59,07 % a 58,82 %, mientras que la población no económicamente activa aumentó en 286 mil personas.
Un análisis de Banco Base señaló que la pérdida laboral estuvo impulsada principalmente por la reducción de empleos informales, con cerca de 299 mil puestos menos, mientras que los empleos formales disminuyeron en aproximadamente 19 mil plazas.
En lo que va de 2026, México acumula una pérdida de más de 293 mil empleos, debido a una reducción de puestos formales que no pudo ser compensada por el crecimiento del empleo informal.
Aunque el Mundial generó expectativas de crecimiento para sectores como turismo, restaurantes, hospedaje y comercio, especialistas indicaron que el efecto sobre el empleo fue limitado. Algunos sectores relacionados con la actividad turística incluso registraron disminuciones en comparación anual.
La Secretaría de Turismo mexicana había estimado que el torneo generaría millones de visitantes, miles de millones de dólares en derrama económica y más de 100 mil empleos vinculados al evento. Sin embargo, otros análisis redujeron esas proyecciones y señalaron que gran parte de los puestos creados serían temporales.
Organizaciones sociales también alertaron sobre los desafíos estructurales del mercado laboral mexicano. Acción Ciudadana Frente a la Pobreza señaló que millones de personas continúan enfrentando dificultades para acceder a empleos dignos, debido a la falta de seguridad social y el alto nivel de informalidad.
El comportamiento del empleo tras el Mundial refleja que, aunque grandes eventos deportivos pueden impulsar sectores específicos de la economía, no necesariamente generan una transformación permanente en las condiciones laborales de un país.


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