
CAFÉ DIARIO, SANTO DOMINGO. – La tradicional algarabía de la playa de Boca Chica brilló por su ausencia este Sábado Santo, en una Semana Santa 2025 que se ha desarrollado con un ambiente inusualmente tranquilo. Sin música, sin bebidas alcohólicas y con mesas vacías, los visitantes coinciden en que “no es lo mismo que antes”.
La razón de esta calma, aseguran algunos, se debe a las estrictas medidas impuestas por las autoridades. "Culpa de Faride", murmuraban algunos visitantes, refiriéndose a la senadora Faride Raful, mientras otros atribuyen el ambiente sosegado a un cambio de ánimo colectivo, tras la reciente tragedia ocurrida en la discoteca Jet Set.
“Yo veo esta Semana Santa mejor que nunca; parece que la gente nada más se fue para el campo. Antes era un tapón que nadie podía bajar en sus vehículos”, expresó uno de los vacacionistas, celebrando la fluidez del tránsito y la sensación de paz en la playa.
Algunos incluso han aplaudido la ausencia de equipos de música en el litoral, destacando que, por primera vez en mucho tiempo, se puede disfrutar del sonido del mar sin interferencias. La presencia de las autoridades también ha sido notoria, con patrullajes constantes y puntos de asistencia establecidos.
Juan Salas, director de la Defensa Civil, informó que se han instalado varias carpas con personal médico y psicológico, especialmente para atender a niños extraviados o personas con emergencias. Además, hizo un llamado a la ciudadanía a trasladarse con prudencia, sobre todo en las horas pico de la tarde.
Comerciantes al borde del desespero
Pero esta tranquilidad no ha traído buenas noticias para todos. Los comerciantes de la zona, que tradicionalmente esperan estas fechas para un repunte en sus ventas, han reportado una baja alarmante en la actividad comercial.
“La cosa no está buena”, comentó una vendedora, quien señaló que las restricciones impuestas por los agentes de la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett) han complicado el acceso vehicular a la zona de negocios. “Los carros se desvían por otro lado, no entran, y eso nos mata”, lamentó.
Pasado el mediodía de este Sábado de Gloria, muchos aún no habían vendido ni siquiera su primer plato de pescado. Otros indicaron que, ante la escasez de clientes, algunos locales optan por cerrar sus puertas al caer la tarde.
“Está lento todo”, resumen con resignación los comerciantes, quienes aseguran haber denunciado esta situación en múltiples ocasiones, sin respuestas efectivas. Algunos, con más recursos, han recurrido a servicios de delivery para mover mercancías desde las áreas bloqueadas por los retenes.
Así ha transcurrido este Sábado Santo en Boca Chica: con una calma que algunos celebran, y otros, especialmente quienes viven del comercio local, lamentan profundamente.



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