A 52 años del asesinato de Mamá Tingó, símbolo de la lucha campesina dominicana
Santo Domingo. Este domingo 1 de noviembre se cumplen 52 años del asesinato de Florinda Soriano Muñoz, conocida como Mamá Tingó, una destacada dirigente campesina que dedicó su vida a defender los derechos de los agricultores y la propiedad de las tierras que trabajaban cientos de familias dominicanas.
Mamá Tingó nació el 8 de noviembre de 1921 en Villa Mella, Santo Domingo. Su lucha alcanzó notoriedad en la comunidad de Hato Viejo, en Yamasá, donde encabezó la resistencia de los campesinos frente al intento de despojo de terrenos que, según defendían, habían ocupado y trabajado durante décadas.
La dirigente pertenecía a la Federación de Ligas Agrarias Cristianas (FEDELAC) y participó activamente en las movilizaciones para impedir que los agricultores perdieran sus tierras. El conflicto se intensificó cuando el terrateniente Pablo Díaz Hernández cercó más de 8,000 tareas y destruyó cosechas que servían de sustento a las familias de la zona.
El 1 de noviembre de 1974, mientras continuaba la disputa, Mamá Tingó fue asesinada en Hato Viejo por Ernesto Díaz, conocido como Durín, capataz del terrateniente. De acuerdo con los relatos históricos, recibió dos disparos, uno en la cabeza y otro en el pecho, cuando acudió a recoger unos cerdos que habían sido soltados.
Su muerte, a los 52 años, marcó la historia de las luchas sociales dominicanas y convirtió su nombre en un referente de resistencia, dignidad y defensa de los derechos del campesinado.
A más de cinco décadas de aquel crimen, Mamá Tingó permanece como una de las figuras femeninas más representativas de la historia dominicana y un símbolo de la lucha por la justicia social y el derecho a la tierra.
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