Dolor en los ovarios: cuándo prestar atención y cuáles son los riesgos
SANTO DOMINGO.- El dolor en la parte baja del abdomen o la pelvis, que muchas mujeres identifican como “dolor en los ovarios”, puede aparecer por diferentes razones y no siempre representa una condición grave. Sin embargo, cuando es intenso, persistente o está acompañado de otros síntomas, requiere valoración médica.
Entre las posibles causas se encuentran el dolor relacionado con la ovulación, los cólicos menstruales, quistes ováricos, endometriosis, infecciones pélvicas y otras afecciones ginecológicas. También existen causas que no necesariamente están relacionadas con los ovarios, por lo que identificar el origen del dolor requiere una evaluación adecuada.
Los quistes ováricos son relativamente frecuentes y muchos desaparecen por sí solos sin tratamiento. No obstante, algunos pueden aumentar de tamaño, romperse o provocar una torsión del ovario, situaciones que pueden producir dolor intenso y requerir atención médica inmediata.
Señales de alerta
Especialistas recomiendan buscar atención médica urgente cuando el dolor pélvico aparece de manera repentina y con mucha intensidad, especialmente si está acompañado de fiebre, vómitos, mareos, debilidad, sangrado vaginal abundante o signos de desmayo. Estos síntomas pueden indicar una complicación que necesita ser atendida rápidamente.

La torsión ovárica, por ejemplo, puede interrumpir el flujo de sangre hacia el ovario y suele manifestarse con dolor pélvico intenso y repentino, acompañado en algunos casos de náuseas y vómitos. La ruptura de un quiste también puede ocasionar dolor fuerte y sangrado dentro de la pelvis.
¿Qué precauciones tomar?
Ante un dolor recurrente o que no desaparece, se recomienda consultar con un profesional de la salud y evitar asumir que se trata simplemente de los ovarios.
El especialista puede realizar un examen pélvico y, dependiendo de los síntomas, solicitar estudios como una ecografía pélvica para observar el útero y los ovarios e identificar posibles quistes u otras alteraciones.
También es recomendable llevar un registro de los dolores: cuándo aparecen, cuánto duran, si coinciden con la menstruación, si se presentan en un solo lado y si están acompañados de sangrado, flujo anormal, fiebre, náuseas u otros síntomas.
Aunque algunas molestias pueden estar relacionadas con la ovulación y desaparecer por sí solas, el dolor pélvico nuevo, intenso o persistente no debe ignorarse. Una evaluación oportuna permite determinar la causa y establecer el tratamiento adecuado.
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