
CAFE DIARIO, COLOMBIA,- Dos personas muertas dejó un ataque sicarial con arma de fuego en el norte de Bogotá, confirmaron este miércoles fuentes de la Policía que llegaron al lugar del suceso, ocurrido frente a un reconocido gimnasio del sector.
Las víctimas son dos hombres que fueron interceptados y atacados a tiros por un sujeto que se movilizaba en motocicleta, quien huyó del lugar tras el atentado.
El general Giovanni Cristancho, comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, confirmó que las dos víctimas del tiroteo fallecieron minutos después del ataque por la gravedad de las heridas.
¿Cómo ocurrió el ataque y antecedentes?
Aunque inicialmente los reportes se referían al caso como un presunto robo, la Policía confirmó que la primera hipótesis del hecho es que se trató de un intento de asesinato y que iba directamente contra uno de los hombres tiroteados, mientras que su escolta también recibió varios impactos de bala en el ataque.
En esta misma zona de la ciudad se había registrado otro ataque sicarial en julio de 2023 cuando un hombre que salía de la misma sede deportiva recibió múltiples disparos frente a las personas que transitaban por el sector.
Hasta ahora, las autoridades de la capital colombiana no se han pronunciado oficialmente sobre lo ocurrido ni han entregado detalles sobre las posibles causas del ataque.
Antecedentes generales
En Colombia, y particularmente en Bogotá, los ataques sicariales han sido una manifestación recurrente de la violencia urbana asociada al crimen organizado, el narcotráfico y disputas entre estructuras delincuenciales.
Aunque la capital no registra los niveles de homicidios de otras ciudades como Cali o Medellín, en los últimos años ha experimentado un aumento de hechos violentos ejecutados bajo la modalidad de sicariato.
El sicariato en el país tiene raíces que se remontan a las décadas de 1980 y 1990, cuando los carteles del narcotráfico consolidaron redes de asesinos a sueldo para ejecutar venganzas, ajustes de cuentas y control territorial.
Con el paso del tiempo, esta práctica se extendió a otros ámbitos delictivos, incluyendo disputas por microtráfico, extorsión, cobro de deudas ilegales y confrontaciones entre bandas locales.
En Bogotá, los ataques sicariales suelen perpetrarse con arma de fuego y bajo un patrón similar: hombres que se movilizan en motocicleta interceptan a la víctima y disparan a corta distancia antes de huir.

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