
Cada 15 de febrero se conmemora el Día Mundial del Cáncer Infantil, una fecha dedicada a crear conciencia sobre esta enfermedad, promover el acceso a diagnósticos oportunos y garantizar tratamientos adecuados para niños y adolescentes en todo el mundo.
El cáncer infantil no es prevenible en la mayoría de los casos, pero la detección temprana puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se diagnostican aproximadamente 400,000 casos de cáncer en menores de 0 a 19 años a nivel global. Sin embargo, en muchos países de ingresos bajos y medianos, el diagnóstico suele realizarse en etapas avanzadas debido a la falta de información, acceso limitado a servicios de salud o dificultades económicas.
¿Qué es el cáncer infantil?
El cáncer infantil abarca diversos tipos de enfermedades, entre las más frecuentes:
Leucemias
Tumores cerebrales
Linfomas
Tumores sólidos como el neuroblastoma o el tumor de Wilms
A diferencia del cáncer en adultos, en niños no suele estar relacionado con factores de riesgo como el tabaquismo o el estilo de vida, sino con alteraciones celulares que ocurren de manera inesperada.
Señales de alerta
Reconocer los síntomas iniciales es fundamental para una evaluación médica temprana. Algunos signos que no deben ignorarse incluyen:
Fiebre persistente sin causa aparente
Pérdida de peso inexplicable
Cansancio extremo
Moretones o sangrados frecuentes
Dolor óseo constante
Bultos o inflamaciones inusuales
Dolores de cabeza intensos acompañados de vómitos
Ante cualquiera de estos síntomas, es importante acudir de inmediato a un centro de salud para descartar o confirmar cualquier diagnóstico.
La detección temprana salva vidas
Cuando el cáncer infantil se detecta a tiempo y se brinda tratamiento adecuado, la tasa de supervivencia puede superar el 80% en muchos países. Sin embargo, esta cifra disminuye considerablemente en regiones donde el diagnóstico es tardío.
Por eso, el Día Mundial del Cáncer Infantil no solo es un llamado a la solidaridad, sino también a la acción: fortalecer los sistemas de salud, capacitar al personal médico, garantizar medicamentos esenciales y apoyar a las familias durante el proceso.
Un compromiso colectivo
El lazo dorado es el símbolo internacional del cáncer infantil y representa la fortaleza y resiliencia de los niños que enfrentan esta enfermedad. Hoy más que nunca, el compromiso debe ser conjunto: autoridades, profesionales de la salud, medios de comunicación y sociedad civil.

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