


CAFE DIARIO, SANTO DOMINGO.- Cada 23 de junio, desde hace más de una década, el calendario internacional les dedica una jornada de visibilidad. El Día Internacional de las Viudas no es solo una efeméride, es un llamado de atención global frente a las estructuras que perpetúan el abandono y la discriminación tras la muerte de una pareja.
El Día Internacional de las Viudas no nació de una declaración fría, sino del recuerdo doloroso de una madre. En la India de mediados del siglo XX, una viuda era muchas veces condenada a la pobreza extrema, rechazada por sus parientes y reducida al silencio.
Pushpa Wati Loomba quedó sola con siete hijos el 23 de junio de 1954. Su hijo Raj, años más tarde, canalizó esa experiencia personal creando la Fundación Loomba en el Reino Unido, con el fin de dar apoyo legal, emocional y económico a otras mujeres en situación similar.
La fundación logró sensibilizar a personalidades influyentes y, en 2005, ya organizaba eventos internacionales. En 2010, con el respaldo de la ONU, el proyecto cristalizó en una fecha oficial para la reflexión y el compromiso. Desde entonces, el 23 de junio se convirtió en una jornada para cuestionar tradiciones que despojan, para exigir reformas y para escuchar lo que tantas veces fue ignorado.
En numerosas culturas, especialmente en zonas de África, Asia y América Latina, perder al esposo puede significar más que un duelo. Para muchas mujeres, ese momento marca el inicio de una vida en la sombra.
La viudez, lejos de despertar solidaridad, es motivo de exclusión. Algunas son obligadas a abandonar su vivienda, otras pierden derechos sobre sus tierras o enfrentan rituales degradantes en nombre de la tradición.
Las cifras revelan una desigualdad estructural. Millones de mujeres quedan sin sustento económico, sin acceso a servicios de salud o educación para sus hijos.
En países con sistemas legales patriarcales, heredar es casi imposible sin un varón que las respalde. La falta de datos oficiales y estudios nacionales ha contribuido a su invisibilización. Son mujeres que existen, pero que no cuentan. El Día Internacional de las Viudas busca justamente eso: devolverles nombre, espacio, voz y reconocimiento.
A nivel multilateral, la ONU ha hecho llamados explícitos para que los gobiernos integren políticas públicas que respondan a esta problemática. Las campañas promueven el registro oficial de viudas, la inclusión de estadísticas específicas en censos y el financiamiento de programas sociales destinados a su protección.
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