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¿De dónde viene el color canela de los perros? La genética detrás de uno de los pelajes más llamativos

Maholi Albuez
Maholi Albuez
¿De dónde viene el color canela de los perros? La genética detrás de uno de los pelajes más llamativos

 

SANTO DOMINGO.- Los perros de pelaje canela, rojizo, dorado o marrón claro llaman la atención por una tonalidad que puede variar desde un beige suave hasta un rojo intenso. Pero este color no corresponde a una sola raza ni tiene un único origen: es el resultado de la combinación de varios genes que intervienen en la pigmentación del pelo.

 

La genética del color del pelaje canino es compleja y depende de la interacción de diferentes genes, entre ellos MC1R, ASIP, TYRP1 y CBD103, responsables de regular la producción y distribución de los pigmentos.

 

Dos pigmentos explican gran parte de los colores

 

En los perros existen principalmente dos tipos de pigmentos que determinan el color del pelo: la eumelanina, asociada a tonalidades negras y marrones, y la feomelanina, responsable de colores que van del amarillo al rojo.

 

La cantidad, distribución y combinación de estos pigmentos hacen posible que un perro presente tonalidades que van desde el crema y dorado hasta el canela, rojizo o cobrizo.

 

Por eso, dos perros pueden tener una apariencia similarmente canela y, sin embargo, poseer combinaciones genéticas diferentes.

 

El color no determina una raza

 

Llamar a un perro “canelo” describe principalmente su apariencia, no su raza. Un perro mestizo puede tener este tipo de pelaje al igual que ejemplares de determinadas razas.

 

De hecho, el término canelo se utiliza para describir tonalidades rojizas o marrones y se aplica comúnmente al pelaje de perros y caballos.

 

Algunas razas pueden presentar con frecuencia colores dentro de esta gama, pero la tonalidad también aparece en perros producto de distintos cruces.

 

¿Por qué algunos son más claros y otros más oscuros?

 

La intensidad del color depende de la interacción de diferentes variantes genéticas. Los genes pueden determinar no solo qué pigmento se produce, sino también cómo se distribuye a lo largo del pelo y qué tan intenso será.

 

Investigaciones recientes sobre genética canina destacan precisamente que el color del pelaje no depende de un solo gen, sino de múltiples genes que interactúan entre sí.

 

Así, detrás de un perro aparentemente “canelo” existe una combinación genética que puede producir desde un tono casi crema hasta uno profundamente rojizo.

 

Un color que también tiene historia

 

La palabra “canelo” proviene de “canela” y hace referencia al tono característico de esta especia. Con el tiempo, el término pasó a utilizarse para describir determinadas tonalidades del pelaje animal.

 

Más que identificar una raza específica, el color canela es una muestra de la enorme diversidad genética que existe entre los perros domésticos y de cómo diferentes combinaciones de genes pueden producir una amplia variedad de apariencias.

 

En definitiva, el perro canela no pertenece a una sola raza ni tiene un único origen: su color es el resultado de la herencia genética y de la combinación de pigmentos que determina el aspecto de su pelaje.

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