
SANTO DOMINGO.- La varicela es una enfermedad infecciosa causada por el virus varicela-zóster, caracterizada principalmente por la aparición de una erupción en la piel que puede provocar intensa picazón. Aunque suele presentarse con mayor frecuencia durante la infancia, los adultos también pueden contraerla y, en algunos casos, desarrollar complicaciones.
La enfermedad se transmite con facilidad de una persona a otra mediante las partículas respiratorias que se expulsan al hablar, toser o estornudar, así como por el contacto directo con el líquido de las ampollas.
Entre los primeros síntomas pueden aparecer fiebre, cansancio, dolor de cabeza y pérdida del apetito. Posteriormente, suelen surgir pequeñas manchas rojizas que evolucionan a ampollas llenas de líquido y finalmente forman costras.
Una persona con varicela puede contagiar el virus desde aproximadamente uno o dos días antes de la aparición de la erupción y hasta que todas las lesiones hayan formado costras. Por esta razón, se recomienda evitar el contacto cercano con otras personas durante el período de contagio.
Los especialistas aconsejan mantener las lesiones limpias, evitar rascarse para disminuir el riesgo de infecciones en la piel y consultar con un profesional de la salud para determinar el tratamiento adecuado. En adultos, embarazadas, recién nacidos y personas con sistemas inmunitarios debilitados, la enfermedad puede representar un mayor riesgo de complicaciones.
La vacunación constituye una de las principales medidas para prevenir la varicela. Ante la aparición de síntomas compatibles con la enfermedad, especialmente fiebre acompañada de una erupción característica, se recomienda buscar orientación médica y evitar el contacto con personas vulnerables mientras exista riesgo de contagio.



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