
CAFÉ DIARIO, SANTO DOMINGO.- El juez William Sullivan declaró este viernes la nulidad del juicio contra Lindsay Clancy, la exenfermera de Massachusetts acusada de estrangular a sus tres hijos en enero de 2023, luego de que el jurado le enviara una nota en la que reconoció, “con gran pesar”, que no pudo alcanzar un consenso sobre el veredicto.
El anuncio llega al cabo de siete días de deliberaciones y cerca de 36 horas de debate efectivo entre los miembros del panel.
El jurado comunicó su estancamiento por tercera vez
La nota de este viernes fue la tercera advertencia del jurado de que no conseguía alcanzar un acuerdo unánime. La primera llego el martes, durante el cuarto día de deliberaciones. Sullivan les pidió entonces que siguieran analizando el caso. Al día siguiente, los jurados volvieron a comunicar que no podían ponerse de acuerdo. Esta vez, el magistrado les leyó las llamadas instrucciones Tuey-Rodriguez, que instan a los jurados a hacer un último esfuerzo para alcanzar un veredicto y señalan que es “deseable” que lo logren.
Bajo la ley de Massachusetts, un juez solo puede ordenar que las deliberaciones continúen dos veces sin consentimiento del jurado; si el bloqueo persiste, queda habilitado para declarar la nulidad, que fue la decisión que Sullivan anticipó este viernes, de acuerdo con NBC News.
Una división 11 a 1 que complicó el proceso desde adentro
La jornada del jueves ya había generado turbulencias en la sala del tribunal en Plymouth. Una nota del presidente del jurado reveló que uno de sus integrantes había admitido sus dudas sobre el caso, pero se negaba a acatar la ley. Pocas horas después, Sullivan rechazó un pedido de la defensa para recusar a ese miembro disidente.
El abogado de Clancy, Kevin Reddington, sostuvo el viernes que la nota del presidente del jurado confirmaba que la división era de 11 votos a 1, con la mayoría inclinada a declarar a su clienta “no culpable”, según consignó The New York Times.
La defensa centró su estrategia en la psicosis posparto
Clancy se declaró no culpable de tres cargos de asesinato en primer grado por las muertes de sus hijos Cora, de 5 años; Dawson, de 3, y Callan, de 8 meses. Durante el juicio de casi seis semanas, la defensa argumentó que la acusada no era penalmente responsable de sus actos porque padecía psicosis posparto, una condición psiquiátrica grave y poco frecuente que puede alterar profundamente la percepción de la realidad en mujeres recién paridas.
Reddington sostuvo que Clancy buscó ayuda médica en repetidas ocasiones —incluso llamó a la línea de crisis por suicidio— pero nunca recibió un diagnóstico adecuado. En cambio, le recetaron una serie de medicamentos distintos en pocos meses. “La culpa es de los malditos medicamentos y de la pésima atención médica que recibió”, afirmó el abogado en sus alegatos finales, según reconstruyó NBC News.
La fiscalía sostuvo que los crímenes fueron deliberados y planificados
La acusación rechazó de plano la tesis de la enfermedad mental. La fiscal Jennifer Sprague, del condado de Plymouth, concedió que Clancy atravesaba problemas de salud mental y que estaba deprimida, pero argumentó que eso no implicaba que estuviera en un estado de psicosis al momento de los hechos.
Según la fiscalía, la acusada envió deliberadamente a su entonces esposo, Patrick Clancy, a buscar comida y pasar por una farmacia, y verificó de antemano cuánto tiempo le llevaría ese recorrido para ganar margen.
Esa misma noche, Patrick regresó al hogar y encontró “sangre por todas partes”: Clancy estaba en el suelo, fuera de la casa, tras haberse arrojado desde la ventana del segundo piso, y los tres niños yacían inconscientes en el sótano con bandas elásticas alrededor del cuello.
Qué es la duda razonable y por qué está en el centro del juicio
La duda razonable es el estándar de prueba más alto del sistema legal de Estados Unidos. Para condenar a alguien, los fiscales deben convencer al jurado con una certeza profunda —no absoluta— de que el acusado cometió el delito.
No se trata de eliminar cualquier duda imaginable, sino de despejar aquellas que una persona razonable podría tener frente a las pruebas presentadas. El juez Sullivan lo precisó ante el panel: alcanzar ese umbral no exige certeza científica, sino lo que la ley llama “certeza moral”, una convicción tan firme como la que guía las decisiones importantes de la vida cotidiana.
Bajo la ley de Massachusetts, los jueces no pueden definir ese estándar con sus propias palabras, sino que deben leer textualmente las instrucciones elaboradas por el Tribunal Supremo Judicial del estado en 2015, según explicó al The New York Times R. Michael Cassidy, profesor de derecho del Boston College. Sullivan leyó ese texto ante el jurado estancado: “El cargo queda probado más allá de toda duda razonable si, después de haber comparado y considerado todas las pruebas, tienen en sus mentes la firme convicción, con certeza moral, de que el cargo es cierto”, dijo el magistrado.



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