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Vecinos de Haina habían notado movimientos extraños en centro donde fueron hallados 13 menores

CAFE DIARIO, HAINA.- En la comunidad de El Feliciano, en Haina, desde hacía tiempo algunos residentes observaban con preocupación el movimiento constante de menores y adultos en una finca donde funcionaba la Fundación Restaurando Vidas. Las condiciones del lugar y la dinámica que se desarrollaba en su interior alimentaban comentarios y sospechas entre los vecinos, aunque muchos aseguran que desconocían qué ocurría realmente dentro del recinto.

Las inquietudes aumentaron luego de que un niño de 12 años escapara del lugar y acudiera a las autoridades en busca de ayuda. A partir de esa denuncia se inició una investigación que terminó con varios allanamientos y el rescate de menores que permanecían en el establecimiento.

El operativo dejó además a varias personas bajo investigación, entre ellas el presidente de la entidad, mientras el Ministerio Público y las autoridades especializadas en niñez buscan establecer las circunstancias en que los menores llegaron al lugar y determinar si se produjeron hechos relacionados con maltrato, explotación laboral o trata de personas.

Habla la esposa: “Todo lo que dicen es mentira”

Frente a las graves imputaciones del Ministerio Público, Zeneida, esposa del imputado, rompió el silencio en exclusiva y defendió la labor que realizaban en la edificación.

“Si a él lo detuvieron porque un niño se extravió y cuando él fue a rescatar al niño lo detuvieron por falsas acusaciones, todo lo que dicen es mentira. Yo soy la esposa de él, estamos aquí los dos trabajando al conjunto y gracias a Dios nunca ha habido situaciones como esa en este lugar”, afirmó Zeneida.

Según la esposa, la llegada de los internos respondía a la solicitud de los propios progenitores. “Ningún padre quiere un hijo que se lo maten en la calle o que haga fechorías; los padres los traen porque quieren una mejor vida para ellos”, explicó.

Zeneida rechazó que existiera hacinamiento o promiscuidad dentro del recinto. Detalló que las hembras y los varones permanecían en áreas separadas y únicamente coincidían durante las cadenas de oración de la iglesia que opera en la propiedad. Añadió que la manutención se lograba mediante donaciones voluntarias y negó la presencia de lactantes: “Es mentira que hubiera bebés de tres meses; esos niños tienen a sus madres y familias. Las autoridades tenían conocimiento del centro porque estamos legalizados como fundación sin fines de lucro y Conani nos visitaba”.

Una estructura rural e insegura

El complejo está ubicado al final de un camino agreste flanqueado por cultivos de plátanos en la calle La Feliciana. En la entrada principal se levanta la estructura que alberga el templo, identificada con el letrero: “Fundación Restaurando Vidas: Un Muerto que Revive”.

El entorno habitacional se compone de varias casuchas de madera y zinc conectadas con una edificación de concreto de dos niveles. En el área se distribuyen un depósito de leña, la cocina y un espacio de madera con sillas que comunica hacia tres habitaciones dotadas de camas y camarotes con dos baños.

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