
CAFÉ DIARIO, PUERTO PRINCIPE.- La violencia asociada a las pandillas dejó al menos 1,408 personas muertas y 656 heridas en Haití entre abril y junio de 2026, según un informe de la Oficina Integrada de Naciones Unidas en Haití (BINUH).
Que advierte sobre la expansión territorial de los grupos armados y el alto costo que continúa pagando la población civil.
Aunque el número de fallecidos representa una reducción de aproximadamente 14% respecto al trimestre anterior, Naciones Unidas señaló que el descenso no refleja de manera uniforme la situación en todo el país.
Víctimas y responsables de la violencia
El informe establece que más de la mitad de las víctimas fueron atribuidas a acciones de las pandillas, mientras que cerca del 40% estuvo relacionado con operaciones de las fuerzas de seguridad haitianas. Otro 5% correspondió a acciones de grupos de autodefensa y episodios de violencia popular.
El representante de Naciones Unidas en Haití, Carlos Ruiz Massieu, afirmó que las cifras evidencian que la población continúa pagando un costo inaceptable por la violencia.
Según BINUH, las operaciones de seguridad han conseguido reducir la actividad de las pandillas en sectores de la zona metropolitana de Puerto Príncipe, como Delmas y Tabarre. Sin embargo, la presión ejercida contra los grupos armados también ha provocado el desplazamiento de los enfrentamientos hacia otras áreas.
La llanura de Cul-de-Sac y Cité Soleil han registrado algunos de los choques más violentos entre organizaciones criminales que disputan el control territorial y el acceso a recursos ilícitos.
Estos enfrentamientos dejaron 463 muertos, además de personas heridas y víctimas de violencia sexual, y provocaron el desplazamiento de más de 18,000 residentes.
La zona de Cul-de-Sac tiene especial importancia estratégica debido a su conexión con rutas de acceso al puerto de contenedores de Puerto Príncipe y la terminal petrolera de Varreux, desde donde se abastecen varias regiones del país.
El informe también expresa preocupación por las consecuencias de los operativos desplegados contra las pandillas.
Durante el trimestre analizado, más de 800 personas murieron o resultaron heridas en intervenciones de las fuerzas de seguridad; algunas de ellas, realizadas con drones explosivos por una unidad especial integrada por agentes de la Policía haitiana y miembros de una empresa militar privada extranjera.
De acuerdo con BINUH, al menos 95 de esas víctimas no tenían vínculos con las pandillas.
La ONU señaló, además, que no cuenta con información que permita confirmar que las autoridades hayan abierto investigaciones sobre las muertes y lesiones ocasionadas durante estas operaciones.
El organismo internacional sostiene que la crisis de seguridad haitiana ya no se limita a la recuperación de territorios controlados por pandillas en Puerto Príncipe.
Los grupos armados han mostrado capacidad para reorganizarse, desplazarse hacia nuevas zonas y buscar otras fuentes de financiamiento, mientras las operaciones estatales para contenerlos continúan generando riesgos para la población.
El informe plantea así un escenario en el que la reducción de la violencia en determinados sectores de la capital convive con una expansión de los grupos armados hacia otras regiones, complicando los esfuerzos para recuperar el control territorial y proteger a los civiles.



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