
Dallas (EE.UU.).– Han pasado 32 años desde que Diego Armando Maradona protagonizó el último caso de dopaje registrado en una fase final de la Copa del Mundo. Desde el Mundial de Estados Unidos 1994, la FIFA no ha reportado nuevos positivos, pese al aumento significativo de los controles antidopaje.
Los controles fueron introducidos por la FIFA en el Mundial de Inglaterra 1966, aunque el primer caso positivo se registró en Alemania 1974, cuando el haitiano Ernst Jean-Joseph dio positivo por efedrina tras un partido frente a Polonia. El futbolista alegó que había consumido un medicamento para el asma y no fue sancionado por la FIFA, aunque fue obligado a regresar a Haití por órdenes del entonces gobierno de su país.
El segundo caso ocurrió en Argentina 1978. El escocés Willy Johnstone dio positivo por fencamfamina luego del encuentro ante Perú y fue expulsado del torneo tras confirmarse el resultado.
En México 1986, el español Ramón María Calderé también dio positivo por efedrina. Sin embargo, las investigaciones determinaron que la sustancia provenía de un jarabe recetado por un médico de la FIFA. Como consecuencia, recibió una suspensión de un partido y la Federación Española fue multada por incumplir el protocolo sobre la administración del medicamento.
El caso más recordado es el de Diego Maradona, quien fue expulsado del Mundial de Estados Unidos 1994 tras dar positivo por cinco sustancias derivadas de la efedrina luego del partido entre Argentina y Nigeria. El astro argentino fue suspendido durante 15 meses y ese encuentro marcó su despedida definitiva de la selección albiceleste.
Desde entonces, la FIFA ha fortalecido los controles antidopaje. Se estima que realiza unos 12,000 análisis entre las fases previas y durante las competiciones. Para el Mundial de 2026, que contará con 48 selecciones, se prevé la realización de alrededor de 4,500 pruebas biológicas, con el objetivo de mantener el historial sin nuevos casos positivos en la máxima cita del fútbol.

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