
Santo Domingo.– El estrés no solo afecta la salud emocional, sino que también puede tener consecuencias visibles en la piel. Dermatólogos señalan que los períodos prolongados de tensión, ansiedad o preocupación pueden favorecer la aparición de brotes de acné o empeorar los ya existentes.
De acuerdo con especialistas, cuando una persona se encuentra bajo estrés, el organismo produce mayores cantidades de cortisol y otras hormonas que estimulan la producción de grasa en la piel. Esta situación puede provocar la obstrucción de los poros y la aparición de espinillas, puntos negros e inflamaciones.
Los expertos explican que, aunque el estrés no es una causa directa del acné, sí constituye un factor que contribuye a su desarrollo y agravamiento, especialmente en adolescentes y adultos jóvenes.
Para reducir el impacto del estrés en la piel, recomiendan mantener una rutina adecuada de limpieza facial, dormir lo suficiente, practicar actividades físicas y adoptar hábitos que favorezcan el bienestar emocional.
Asimismo, aconsejan acudir a un dermatólogo cuando los brotes sean frecuentes o severos, a fin de recibir un tratamiento adecuado y evitar complicaciones o cicatrices permanentes.



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