
Las manchas que quedan en la piel tras la aparición del acné son una de las preocupaciones más frecuentes entre jóvenes y adultos. Dermatólogos explican que estas marcas suelen aparecer debido a la inflamación que provocan los granos, especialmente cuando son manipulados o expuestos al sol sin protección.
Según especialistas, este proceso se conoce como hiperpigmentación postinflamatoria, una condición en la que la piel produce más melanina luego de una lesión o irritación. Las manchas pueden variar entre tonos rojizos, marrones o violáceos y suelen ser más visibles en personas con piel morena o sensible.
Los expertos recomiendan evitar tocar o exprimir los granos, ya que esto aumenta el riesgo de cicatrices y manchas permanentes. También aconsejan utilizar protector solar diariamente, mantener una rutina de limpieza adecuada y acudir a un dermatólogo en caso de acné persistente o severo.
Entre los tratamientos más utilizados para disminuir las manchas se encuentran productos con vitamina C, ácido salicílico, niacinamida y procedimientos dermatológicos como peelings químicos o láser. Sin embargo, los médicos advierten que cada piel reacciona de manera diferente, por lo que el tratamiento debe ser supervisado por un profesional.

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