
CAFÉ DIARIO, MIAMI.- (EFE) Cuando la artista argentina Ximena Caminos tuvo permiso para crear un arrecife artificial en Miami Beach, no tardó en pensar en el automóvil como un símbolo de transformación.
En tierra, los vehículos son una fuente de contaminación, pero sumergidos en el agua como esculturas de hormigón ecológico pueden ayudar a atraer corales y a recuperar la biodiversidad que, no hace tantos años, habitaba estas populares aguas.
Así es como empezó, en una de las playas más populares de todo el mundo, el proyecto 'Reefline', que ha creado una especie de autopista marina de más de dos decenas de coches a casi 250 metros de distancia del lugar en el que miles de turistas toman el sol y se bañan cada año.
Este proyecto, que combina arte y ecologismo, aspira a crear un arrecife artificial de coral de once kilómetros a lo largo de la costa que permita que especies marinas casi desaparecidas vuelvan a estas aguas.
"Es una metáfora porque es la transformación del símbolo, como un símbolo de polución, y transformarlo en un símbolo de transformación, porque la morfología del auto es perfecta para ponerle corales arriba", dijo a EFE Caminos, fundadora del proyecto y quien, además de artista, se define como una activista medioambiental.

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