
CAFÉ DIARIO, SANTO DOMINGO. – El comunicador Ángel Martínez ofreció disculpas públicas a la exviceministra de Cambio Climático del Ministerio de Medio Ambiente, Milagros De Camps Germán, luego de que esta presentara una querella por presunta difamación e injuria ante la Fiscalía del Distrito Nacional.
Martínez, un influencer y comentarista político radicado en Miami, reconoció mediante un video divulgado en redes sociales que actuó de forma errónea y fue “injusto” con De Camps. En su declaración, elogió a la exfuncionaria, describiéndola como “una joven brillante, con gran formación y un futuro prometedor”.
El gesto de disculpa surge en un contexto legal adverso para Martínez, quien enfrenta múltiples querellas por difamación, estafa y extorsión, incluyendo una demanda interpuesta por el diputado Sergio Moya (Gory), que derivó en una orden judicial que le prohíbe salir del país.
Una querella con implicaciones mayores
La querella interpuesta por Milagros De Camps, con constitución en actor civil, no solo incluye a Martínez, sino también a otras cinco personas acusadas de participar en una presunta campaña de difamación: Franchesca Castillo, José Manuel Mesa, Lya Báez, Aquiles Jiménez y Kiko Schwerer.
El equipo legal de De Camps —integrado por Amauris Vásquez Disla, Diana De Camps Contreras, Paul Concepción, Mariela Santos Jiménez y Félix Santana Reyes— argumenta que los querellados violaron la Ley 61-32 sobre Expresión y Difusión del Pensamiento, así como la Ley 53-07 sobre Crímenes y Delitos de Alta Tecnología.
Se solicita una indemnización de RD$10 millones de pesos, destinados a fortalecer el Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP), en línea con la trayectoria profesional de De Camps en temas ambientales.
La demanda se fundamenta en una serie de publicaciones en redes sociales, especialmente en YouTube y cuentas verificadas de los acusados, que afirmaban falsamente que la exfuncionaria estaba embarazada y que el supuesto padre era el presidente Luis Abinader.
Los abogados de la parte querellante señalan que estas publicaciones, acompañadas de lenguaje burlesco, imágenes manipuladas y afirmaciones sin respaldo, constituyeron una campaña de difamación sistemática y viral que alcanzó a más de 400,000 personas en menos de diez días.
Debate sobre libertad de expresión
La defensa legal de Milagros De Camps sostiene que los contenidos difundidos no están protegidos por el derecho a la libertad de expresión, ya que se tratan de "imputaciones falsas, ultrajantes y desproporcionadas", motivadas por el descrédito y no por el ejercicio legítimo del pensamiento crítico.
“Este caso representa un ejemplo claro del ejercicio desmedido de la libertad de expresión, donde el pensamiento no es el motor de las declaraciones, sino el odio, la manipulación y el descrédito”, afirmaron sus representantes legales en un comunicado.
Con este caso, se reabre el debate sobre los límites de la libertad de expresión en la era digital y el uso responsable de las plataformas para emitir opiniones que pueden impactar de forma profunda la honra y reputación de personas públicas.



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