
CAFÉ DIARIO, NUEVA YORK (EFE). – Durante décadas, una intensa batalla se ha librado en el corazón del entretenimiento digital. Lejos de las luces y la aparente diversión de los videojuegos, Nintendo, Sony y Microsoft han protagonizado una guerra comercial y cultural por dominar una industria que hoy supera en ingresos al cine y la música juntos, con un mercado valorado en casi 250,000 millones de dólares en 2023 y con proyecciones de alcanzar 360,000 millones para 2027, según datos de Statista.
Miguel Ángel Sánchez, conocido como ‘Aureal’ y autor del libro Colosos en Llamas (Star-t Magazine Books), desentraña en su obra los entresijos de esta pugna global que ha moldeado generaciones y redefinido el ocio contemporáneo. “Todavía hay quien piensa en ‘los marcianitos’ o en juguetes para niños cuando se habla de videojuegos. Pero esto es otra cosa: es una cultura y una industria gigantesca”, afirma en entrevista con EFE.
Sánchez ha invertido cerca de dos años documentando esta lucha tecnológica que tuvo sus primeras batallas en los años 80 y 90 entre Nintendo, Sega y Sony, y que se intensificó con la entrada de Microsoft al ruedo en 2001 con su consola Xbox. Su incursión no fue menor: la compañía estadounidense la llamó internamente “Proyecto Midway”, en alusión a la famosa batalla naval que marcó el inicio de la caída del imperio japonés durante la Segunda Guerra Mundial. Un guiño bélico que dejaba clara su intención: desafiar el dominio nipón en el mundo del videojuego.
Pese a su despliegue, la primera Xbox vendió alrededor de 24 millones de unidades, frente a las 160 millones de la Playstation 2 de Sony o los 81.5 millones de la GameBoy Advance de Nintendo. Un debut modesto, pero que cambió para siempre el equilibrio de fuerzas.
Hoy, el terreno de juego ha cambiado radicalmente. “Ya no se trata de tener la consola más potente. Ahora es una guerra por atraer usuarios con plataformas en la nube, servicios de suscripción y experiencias digitales completas. El futuro del videojuego es plenamente digital”, asegura Aureal.
Incluso Nintendo, tradicional defensora del formato físico, ha dado un giro estratégico con el desarrollo de la Switch 2, su próxima consola híbrida. Se espera que venda entre 6 y 8 millones de unidades en su primer mes tras el lanzamiento previsto para junio, una cifra que duplicaría el arranque del modelo original en 2017.
Los videojuegos también han evolucionado en su narrativa. Lejos de los esquemas simples del pasado, hoy presentan tramas dignas de superproducciones cinematográficas. Ejemplo de ello son franquicias como The Last of Us, Fallout, Halo, Super Mario o Uncharted, que han trascendido al cine y la televisión, confirmando el poder narrativo del medio.
“La técnica ya no es una limitación. Ahora se pueden contar historias ambiciosas, con gráficos realistas y guiones profundos que compiten con las mejores producciones de Hollywood”, subraya Sánchez.
Lo que comenzó como un entretenimiento infantil es ahora un fenómeno global, sin barreras de edad ni geografía. Y aunque aún no está claro si la realidad virtual terminará de consolidarse, lo que sí es seguro es que el videojuego ha llegado para quedarse. Las guerras del entretenimiento continúan, pero ya no se libran con espadas o píxeles: se combaten con suscripciones, narrativas complejas y experiencias inmersivas.



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