
CAFE DIARIO, SANTO DOMINGO.- Rezamos por los jueces, fiscales y los que dirigen la Dirección General de Servicios
Penitenciarios y Correccionales, para que no olviden que “al final de su existencia, Dios será su juez, cada uno se enfrentará cara a cara con Jesús, pues Él está identificado como el juez universal, que decide la suerte de los hombres según el criterio de la fidelidad que se exprese a través de una justa conducta de vida.
Uno de los desafíos más urgentes de la pastoral penitenciaria es la defensa de los derechos humanos de las personas privadas de su libertad.
La violación de los derechos humanos en las prisiones provoca mayor marginación, exclusión y sufrimiento.
La Iglesia cree y proclama que los derechos humanos son universales, inviolables e inalienables, que deben ser protegidos en su totalidad. Ahora bien, dando un paso más hacia adelante, podríamos preguntarnos: ¿Cómo anda nuestro sistema penitenciario? La ley 113-21 significó un aliento para este sector, damos gracias a Dios.



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