
CAFÉ DIARIO, NUEVA YORK (AP). – En un giro reciente en la lucha contra las filtraciones de información clasificada, las ramas de inteligencia y de aplicación de la ley del Pentágono están investigando lo que, según fuentes oficiales, son filtraciones no autorizadas de información de seguridad nacional. Esta investigación podría implicar pruebas de polígrafo para el personal del Departamento de Defensa, una medida que ha generado controversia debido a la fiabilidad cuestionable de estos dispositivos en los procedimientos judiciales.
En un memorando enviado la noche del viernes por el jefe de gabinete del secretario de Defensa, Pete Hegseth, se mencionan "revelaciones recientes no autorizadas" de información sensible. Aunque los detalles de las filtraciones no se han proporcionado, el memorando aclara que, si la investigación identifica a algún responsable, la información será remitida a las autoridades correspondientes para su enjuiciamiento penal.
El presidente Donald Trump, por su parte, abordó los informes que vinculaban a su asesor, Elon Musk, con filtraciones sobre cómo Estados Unidos podría enfrentarse a China en una guerra hipotética, negando tales alegaciones. Sin embargo, la preocupación por la seguridad de la información sigue siendo una prioridad del gobierno.
En el Departamento de Seguridad Nacional, la secretaria Kristi Noem ha anunciado un compromiso por intensificar el uso de pruebas de polígrafo entre sus empleados para identificar a aquellos que puedan estar filtrando información confidencial a los medios de comunicación. Esta acción forma parte de un esfuerzo generalizado por parte de la administración de Trump para abordar la creciente preocupación por las filtraciones en las agencias gubernamentales.
El Departamento de Justicia también se ha sumado a las investigaciones, anunciando el viernes una indagatoria sobre las filtraciones de información "selectiva" relacionada con el Tren de Aragua, una banda venezolana cuyos miembros están siendo deportados desde Estados Unidos. La investigación se centra en la divulgación de información clasificada, aunque se sabe que algunas de estas filtraciones podrían haber sido deliberadas para medir la reacción pública ante decisiones políticas.
Aunque los exámenes de polígrafo son comúnmente utilizados en el ámbito federal para la obtención de autorizaciones de seguridad nacional, su fiabilidad ha sido objeto de debate. En 1998, la Corte Suprema dictaminó que los resultados de estas pruebas no son admisibles en los tribunales, debido a su tendencia a producir falsos positivos. A pesar de ello, agencias como el FBI y el Departamento de Defensa han utilizado estas pruebas, no solo como herramienta de evaluación de seguridad, sino también como medio para disuadir a posibles fuentes de filtración de hablar con la prensa.
George Maschke, exinterrogador del Ejército y experto en seguridad que fundó AntiPolygraph.org, señala que, aunque las pruebas de polígrafo no son confiables para procedimientos judiciales, han sido empleadas de manera intermitente desde la década de 1990 para presionar a los empleados y desincentivar las filtraciones. En un informe de 1999, el Pentágono ya planteaba la posibilidad de utilizar pruebas de polígrafo con su personal si se detectaba que información clasificada había sido filtrada.
Las filtraciones de información confidencial son un fenómeno recurrente en todas las administraciones, y a menudo se originan en los propios funcionarios del gobierno como una forma de medir la recepción de decisiones políticas antes de su implementación oficial. Sin embargo, la creciente intensificación de las investigaciones y el uso de medidas como las pruebas de polígrafo reflejan una postura más agresiva por parte del gobierno de Trump ante este tipo de incidentes.



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