
CAFÉ DIARIO, ESTADOS UNIDOS (AFP). – En un giro inesperado, Stephen Curry, la superestrella de los Golden State Warriors, sorprendió a todos con una volcada durante el partido contra los Philadelphia 76ers el sábado por la noche. La jugada, que llegó en el último cuarto y redujo la ventaja de los 76ers a 109-104, fue la primera del base en seis años.
La última vez que Curry había clavado el balón fue el 21 de febrero de 2019, cuando los Warriors todavía jugaban en el Oracle Arena. Desde entonces, en su nuevo hogar, el Chase Center, nunca había realizado una volcada, y según él mismo aseguró tras el partido, nunca más lo hará.
Después de su destacada actuación con 29 puntos y 13 asistencias en la derrota de Golden State, Curry bromeó sobre lo inusual de la jugada y dejó claro que no planea repetirla.
“He estado lidiando con algunos problemas en la rodilla todo el año”, explicó. “Aproveché una oportunidad y esa probablemente será mi última volcada. Lo estoy diciendo ahora mismo, esa fue la última que verán”.
El momento se volvió aún más divertido cuando Curry señaló al asistente de los Warriors, Jerry Stackhouse, en el banquillo. Según el base, Stackhouse había bromeado con él sobre su falta de volcadas durante un calentamiento matutino, sin imaginar que horas después Curry protagonizaría una jugada viral.
“Fue un comentario muy aleatorio esta mañana y el hecho de que sucediera fue hilarante”, comentó Curry entre risas.
Aunque la volcada de Curry generó revuelo en redes sociales y dejó un clip para la historia, el cuatro veces campeón de la NBA fue claro en su postura:
“Por supuesto. Solo haré bandejas. Me costó todo llegar allí”, concluyó.
Con 37 años a la vuelta de la esquina y tras una carrera llena de récords, Curry deja las volcadas atrás, pero sigue siendo una de las estrellas más electrizantes de la NBA.



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